Horror movies: el género marginal

No sé cómo o porqué la sanidad o vacíos de un alma es propenso al disfrute de placeres trasgresores que rayen en la violencia, en lo grotesco. Sencillamente creo que la emotividad de cada persona se dispone de formas distintas, como los colores filtrados ante la luz: un prisma interior que deja pasar cierta cantidad de luz y la fragmenta en ese sello único de sentir y procesar experiencias estéticas y emotivas.

Los ideales de verdad, bondad y belleza se disponen consecuentes bajo ópticas distintas. Una vez escuché que cuando una verdad nos es revelada, la realidad cambia; no podemos permanecer siendo los mismos una vez que conocemos esta verdad. Y la verdad tiene formas hermosas y terribles de demostrarse: la muerte muchas veces significa vida, y viceversa.

Existe pues, una tendencia en la sensibilidad almática de cada ser humano a mirar la verdad con una revelación particular. Una sensación de entender algo “que nadie más ve” se apodera de uno. Me parece que es una forma de explicar la experiencia estética a partir del disfrute de esa verdad…incluso si ésta toma tintes oscuros, macabros, repulsivos o bizarros, como el gusto por las películas de terror u horror.

Una tendencia al disfrute de las sensaciones fuertes me han llevado a amar el cine de terror. Lo digo declaradamente, a pesar de que sé que eso me coloca en un concepto casi marginal: el cine de terror no está considerado como algo digno de ser alabado casi nunca. Me gusta el cine de terror con plena consciencia que puedo ser juzgada de sufrir alguna enfermedad mental por disfrutar lo repulsivo (aunque es probable que haya algo de eso).  Algunas personas sencillamente encontramos algo de verdad en este género. Eso nada más: una verdad que debe ser dicha y se auxilia de los más diversos símbolos para representar aquello que se esconde detrás de la pesada cortina de nuestro ser consciente; la parte oscura de nosotros mismos, irracional y pavorosa.

Nosferatu.-Murnau.-1922

El género está devaluado, es una realidad. Reducido a la experiencia de sobresaltos en la butaca, efectos especiales y sonidos atronadores, pocas películas exhibidas comercialmente se preocupan por los aspectos esenciales de cualquier historia cinematográfica. Se valora una película de terror en función de estas sensaciones, incluso sobre la experiencia de miedo que provoca…

Además de la marginalidad que el género carga (algo así como ser el hermano feo), la falta de propuestas en pantallas comerciales y lo predecibles y repetitivo de las tramas; pareciera que el género tiene poco para emocionar a las audiencias. Es común escuchar que “casi no hay buenas películas de terror” o, casi como un reto, me piden que recomiende una “buena” película de terror.

No todo el cine de terror es igual. La incómoda misión que tiene el género es más amplia que la de causar sobresaltos y gritos entre el público…el cine de terror es utiliza elementos visuales,  y sonoros para crear una realidad paralela donde lo innombrable cobra figura y/o sonido. El horror es tan variado como las sensaciones que pueblan nuestra psique. El horror es la amenaza constante de que aquello de lo que huímos está a la vuelta de la esquina, real y acechando.

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En realidad, no se reduce al aspecto visual. Lo que demuestra el cine de terror, es al final el drama de la humanidad misma, el limite de cómo el ser humano encarna su propia pesadilla. El artista no sólo anuncia, también denuncia. La reflexión y el tratamiento cuidadoso de una trama al final denuncia una realidad no sólo onírica sino cotidiana. Al igual que cualquier otra producción artística, el cine de terror se auxilia de los elementos a su disposición y elige exponer lo repulsivo y macabro de la realidad a través de lo monstruoso. Hay una realidad cruda, horripilante, pavorosa y repulsiva todos los días…el cine de horror es solo una forma de decirlo, representarlo.

Una buena de terror no debería juzgarse únicamente por la fealdad de sus villanos sino por la completa puesta en escena de una realidad donde el mal está presente. El mal es el protagonista, ya sea que esté encarnado en fantasmas, brujas, demonios, clanes, deidades ocultas, poseídos, asesinos, enfermos, criaturas extraterrenas…etc. El género propone una realidad que incomoda y horroriza a la vez que pone sobre la mesa un espejo para resaltar las irónicas coincidencias con el ser humano y la sociedad. ¿Qué es realmente el mal?

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No todo el cine de terror es igual, y si nos atrevemos a mirar más allá de la experiencia de saltar en la butaca podremos tal vez escuchar en nuestros oídos esa voz interna recordándonos algo sobre nosotros mismos.

El cine de terror no es igual para todos porque el universo de El Mal para cada quien es vasto y oculto. El objetivo de este cine es tocar las cuerdas de este escenario oscuro, y sentir inexplicablemente el eco de su mensaje en nuestra alma. Algunas veces, sin explicación exacta daremos vuelta a la misma escena mil veces en nuestra cabeza.

Cuando me piden que les recomiende una buena película de terror me gusta responder: ¿Qué es lo que a ti te asusta?

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