El amor en cielos de Vainilla

I’ll tell you in another life, when we are both cats.

Te lo diré en otra vida, cuando ambos seamos gatos

Sofía Serrano, Vanilla Sky

Vanilla Sky, es otra película estilo Almodóvar aunque no es precisamente de él, sino un remake de otra que sí lo es llamada “Abre los ojos”. y se reconocen fácilmente el estilo del español  en estas historias truncadas con varios hilos de narración que no se unen sino hasta el final de la historia -aunque un tanto previsible.

David Aames, comienza la historia desde una celda con un loquero, comienza relatando una historia que se deshace, se repite y se contradice a lo largo de la narración. David, es un clásico playboy cuya historia en el relato comienza cuando conoce a Sofía Serrano, y queda interesado profundamente en esta mujer. El antagonista de la historia es nada menos que Cameron Díaz, quien interpreta a la “amiga con derechos” de David, y que es definida como “la chica más triste que jamás sostuvo un martini”, en resumen, una desalmada. También, en la historia figura Brian, mejor amigo de David que hace girar en momentos la historia y es causal de desgracias y alegrías del protagonista. Todo cambia para David, cuando tiene un accidente y queda desfigurado; a partir de entonces David se sume en sus pensamientos y se propone continuar su vida con el objetivo de recuperar a Sofía, a quien enaltece en una especie de amor platónico. La historia transcurre en una tortuosa batalla de un millonario deforme en la conquista del amor y la superación de sus temores. Hasta que de pronto, todo lo que conocía comienza a trastocarse en una pesadilla de confusión que precede al desenlace.

 

The Nothing Song- Sigur Ros (Soundtrack de Vanilla Sky)

Al ver Vanilla Sky mantuve valientemente las lágrimas a  raya, ya que me pareció profundamente emotiva.  Pese a lo mundano de la historia romántica, en el que un chico conoce a una chica y se gustan, el giro que la historia tocó fibras sensibles de mi alma, ya que gracias a éstos giros es que una historia simple se vuelve trascendental, una premisa que va más allá del momento y del espacio, más allá de lo efímero: el amor más allá de la realidad. Por más pretencioso que sea preguntarse qué es real, creo que Vanilla Sky nos enseña que la respuesta no es realmente importante, que lo real lo es en la medida que es experiencia. Y que la experiencia es real en la medida que es relato, historia e incluso autorrelato. Una forma de ver el mundo a través de lo que percibimos, más allá de lo que es.

Si preguntara ahora mismo, ¿quién es usted? La respuesta más correcta a esa pregunta sería “yo”. Podríamos dudar de la respuesta anterior cuestionando ¿como es que usted sabe que es usted y no otro?

Piense usted, en el primer recuerdo que tiene. Tal vez sea un sonido o un olor, una imagen, una sensación o incluso un sabor. ¿Ya lo tiene? Bien. Ahora vayamos en su memoria a un episodio memorable, digamos, su primer día en la Universidad o incluso podemos ser aun más específicos, el día que se puso muy nervioso porque tenía que hablar en público, o una anécdota graciosa que usted haya pasado.

¿De qué manera “vio” estos acontecimientos? Si se detiene a pensarlo, probablemente los haya visualizado como sucede en un programa de televisión, un relato o una película; con un planteamiento, que evoluciona a un nudo y termina en un desenlace. E incluso podría usted  simular encuadres, planos, filtros de color, secuencias, ritmo y hasta el soundtrack del momento. O podría construirlo desde su memoria, ¿cómo sabe usted que usted es usted y no es ningún otro? La respuesta se halla precisamente en el relato, en aquellos recuerdos o vivencias que nos permiten diferenciarnos de “lo otro”, aquello que es visto bajo nuestra perspectiva. Podemos decir que “yo” es aquel que escribe el relato. El principio de la locura se encuentra en el quiebre de esta conciencia, entre el “yo” y la “realidad”

En otro ejemplo, pongamos al terreno de lo onírico. Frecuentemente en un sueño, uno puede personificarse a sí mismo, pero también a otros personajes en el mismo sueño, podemos incluso salir y volver a nuestra persona y el relato del sueño permanece sin alterarse; cuántas veces no hemos dicho “era yo, pero no era yo” al relatar incomprensibles símbolos dentro de nuestros sueños. ¿Cómo sabemos que éramos nosotros, a pesar de no encarnar aquello que reconocemos como nuestro? Acaso, ¿no es gracias a nuestra capacidad de relatarnos a nosotros mismo que podemos diferenciar precisamente entre lo que somos y quienes somos?

¿Cómo construimos nuestros relatos? La humanidad se ha guiado por relatos, relatos que explican el universo, como los mitos, relatos que enseñan, como las fábulas y relatos que simplemente sirven de testimonios de la vida propia. Y ¿qué pasa con el propio relato? Los sueños son un tipo de autorrelatos, donde con símbolos más que imágenes, que gritan desde nuestro inconsciente para alertarnos sobre lo que no podemos percibir en la consciencia.

Nuestros relatos se nutren de productos culturales, de obras de arte, música, películas y un sin fin de experiencias que acuñamos y vinculamos con símbolos sembrados en lo profundo de la mente humana como el miedo, el horror, el amor, etc.  Como el caso del “príncipe azul”, cuando una mujer se remite a éste término cada una de las interlocutoras podrá tener una imagen distinta de tal: podría ser un hombre joven o maduro, delgado o fornido, moreno o rubio, y el significado de este peculiar término permanecería inalterable.

Todo lo anterior es Vanilla Sky, un autorrelato de lo que es en la experiencia subjetiva.

¿Cómo sería tu historia de amor perfecta? De pronto conoces a alguien que en el guión de nuestro relato puede encarnar esa historia que siempre quisimos desempeñar. Con una escenografía que tenga cielos de vainilla, y el soundtrack de Bob Dylan, y el perfume de nuestra madre. En un esfuerzo por cuadrar nuestra experiencia a las obras que relacionamos con el amor, montamos una puesta en escena para vivir lo que siempre vivimos en lo subjetivo; como el clásico vals en una boda.

¿El amor está en la vivencia con el otro, o la realización de nuestros ideales en el otro?

Abre los ojos.

 

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